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05/03/2014

LA FOBIA SOCIAL

1.- ¿QUÉ ES LO QUE LE SUCEDE A UNA PERSONA QUE PADECE FOBIA SOCIAL? 

Uno de los miedos que más angustia provoca es el que tiene que ver con las relaciones personales pues el ser humano se desarrolla y llega a un nivel de maduración gracias a la interacción con los demás. En la infancia y adolescencia la persona necesita de los otros como reflejo para saber quién es y poder compararse, es decir, gracias a ello se conforma su propia personalidad.
 
Es importante tener esto en cuenta porque dependiendo de cómo sean dichas relaciones sociales puede comenzar un problema relacionado o no con esto.
 
La fobia social tiene que ver con la ansiedad vivida a la hora de interaccionar con los demás. En un principio tuvo que ver con cierta timidez y miedo a hacer el ridículo, sentir vergüenza ante algunas situaciones. Si en dicho momento la persona no se dio la oportunidad de superar esos miedos, teniendo la suficiente experiencia para comprobar que no pasa nada, que cada vez se siente menos angustia, que nos vamos acostumbrando a ciertas situaciones, entonces el miedo es cada vez más incapacitante y huirá cada vez más de situaciones que puedan provocarlo.
 
Los síntomas físicos de la persona que sufre de fobia social son muy intensos y eso es lo que la diferencia de otras personas pues en muchas situaciones todos podemos sentirnos nerviosos o experimentar ciertos miedos, ellos lo viven de forma mucho más intensa y es por ello que huyen y en muchas ocasiones se aislan para dejar de sentir esa angustia. Por tanto se puede decir que va acompañado de poca tolerancia a la frustración debido a no darse la oportunidad de ver que esa sensación va disminuyendo en intensidad conforme la persona tiene más experiencia vivida y puede comparar unas situaciones con otras. Esta persona sentirá:
 
  • .temblor en las rodillas y/o en las manos
  • .brazos rígidos 
  • .automanipulaciones como rascarse o frotarse las manos 
  • .limitación de las manos (metérselas en los bolsillos, mantenerlas entrelazadas,...) 
  • .no mantener contacto ocular
  • .cara inexpresiva y tensión muscular en la cara
  • .cara pálida
  • .sonrojo o rubor
  • .humedecerse los labios
  • .tragar saliva
  • .respirar con dificultad
  • .sudar (cara, manos, axilas...)
  • .gallos en la voz
  • .tartamudeos o frases entrecortadas
  • .correr o aligerar el paso
  • .balancearse
  • .arrastrar los pies
  • .despejar la garganta
  • .boca seca, dolor o acidez en el estómago
  • .aumento de los latidos cardíacos
  • .balanceo de las piernas
  • .morderse las uñas, los labios
  • .sentir náuseas, mareo, asfixia
  • .quedarse inmovilizado
  • .no saber qué decir.

Las situaciones en las que estas personas sienten casi verdadero pánico son:

  • .iniciar o mantener conversaciones
  • .citarse con alguien
  • .asistir a una fiesta
  • .comportarse asertivamente (quejarse o rechazar una petición)
  • .telefonear (sobre todo cuando no se conoce bien al otro)
  • .hablar con personas de autoridad
  • .devolver un producto a la tienda donde se compró
  • .mantener la mirada con gente que no conoce
  • .hacer y recibir halagos
  • .asistir a reuniones, conferencias,...
  • .hablar en público (en grupos grandes o pequeños)
  • .actuar ante otras personas
  • .ser el centro de atención
  • .comer o beber en público
  • .escribir o trabajar mientras le están observando
  • .utilizar urinarios públicos

2.- ¿POR QUÉ SUCEDE ESTO?¿CUÁLES SON LAS CAUSAS O FACTORES QUE DESENCADENAN ESTA FORMA DE FUNCIONAR?

El modo de pensar de la persona que sufre de ansiedad social se podría calificar en general de generalizadora , catastrófica y muy exigente o perfeccionista. Las frases que más se repiten a sí mismos y que son precisamente las que les incapaciten son del tipo:
 
  • .tengo que ser amado y aceptado por toda la gente que es importante para mí
  • .tengo que ser totalmente competente, adecuado y capaz de lograr cualquier cosa o, por lo menos, ser competente o con talento en algún área importante
  • .cuando la gente actúa de forma grosera o injusta, deberían ser castigados y condenados por ello porque son malos
  • .es tremendo cuando las cosas no van como a mí me gustaría
  • .la desgracia emocional se origina por cosas que pasan y yo tengo poca capacidad para controlar o cambiar mis sentimientos
  • .si algo me parece peligroso o terrible tengo que estar preocupado por ello y sentirme nervioso
  • .es más fácil evitar ciertas dificultades de la vida que responsabilizarme e intentar afrontarlas con disciplina
  • .las personas y las cosas deberían funcionar mejor y si no encuentro soluciones perfectas a la dura realidad de la vida tengo que considerarlo terrible y catastrófico
  • .puedo lograr la felicidad sin tener que hacer nada o tratando de disfrutar pasivamente y sin compromiso
 
Todo esto lo que refleja en realidad es un miedo atroz a enfrentarse a los miedos que en muchas ocasiones se considerarían habituales pero que no se permiten por nada del mundo tenerlos y pretenden eliminarlos cuando esto es imposible pues los miedos seguirán estando ahí siempre, es cuestión de superarlos no de hacerlos desaparecer. En su momento, cuando era niño posiblemente no tuvo la oportunidad de tener unos adultos a su lado que supieran entender la forma de ayudarlo a superar el miedo a la vergüenza y el ridículo que en varias ocasiones todos hemos sufrido. En esa edad es imprescindible que los que te rodean, esas personas importantes para ti perciban lo que está ocurriendo y te puedan dar una visión real y no catastrófica de la situación misma. Tanto si obtienes una respuesta negativa como si no existe respuesta lo que ello provocará será sacar conclusiones desde el lado de la angustia y como no nos gusta sentirla intentaremos no pasar por situaciones que la puedan provocar. Si esas personas no le dan importancia a lo ocurrido y te lo transmiten así entonces será más fácil enfrentarse de nuevo a otras situaciones semejantes, parecidas,...
 
Si esto apareció así en esa edad temprana y siguió en la adolescencia entonces será muy difícil que llegue a la edad adulta con la suficiente capacidad para interactuar con los demás de forma sana.
Cuanto más se aisle la persona de esa realidad circundante mayor será el miedo que irá acumulando con el paso del tiempo y menos experiencia tendrá de la vida y con ello menos capacitado se verá para mantener relaciones con los demás. 
 
Una de las cosas que caracterizan a las personas que tienen este tipo de problema es que fantasean mucho acerca de lo que podría ser la realidad y digo “podría ser” porque no tienen manera de comprobarlo al no ofrecerse la oportunidad de cometer errores. Además son fantasías que se alejan muchas veces de la realidad posible porque tienen que ver con su ideal de persona, lo que les gustaría ser y no pueden y como es un ideal a veces inalcanzable pues seguramente tendrán razón cuando piensan que jamás podrán llegar a conseguirlo. Esta fantasía tiene pues una doble cara y es que llega a ser tan necesaria en su aislamiento que ella misma hace que no necesiten la realidad porque la fantasía es más bonita y menos angustiante que la realidad misma. Esta tiene que ver con verse a sí mismos haciendo cosas y siendo muy diferentes de lo que son.
 

3.- ¿QUÉ SE PUEDE HACER CUANDO UNA PERSONA SABE QUE PADECE FOBIA SOCIAL?

Es evidente que una persona que durante años ha vivido encerrado en sí mismo manteniendo un contacto mínimo con los demás le cueste decidirse por buscar ayuda terapéutica. Algo importante debe pasar en un momento dado en su vida que les hace “despertar” y tener la necesidad de vivir la realidad tal y como se presenta, dejando de lado las fantasías. Puede tener que ver con la edad o la necesidad de formar una familia, o de ser independiente, o de ser como los demás. Algo pasa en su vida que les hace plantearse su historia de una forma diferente a como estaba sucediendo hasta ahora. Y no es fácil.
 
El trabajo terapéutico con personas con este problema tiene mucho que ver con desarrollar la capacidad de riesgo, de enfrentamiento a las pequeñas situaciones (que para ellos son grandes situaciones) de la vida diaria, de ayudarles a ver esa parte de si mismos que tiene que ver con la confianza en que las cosas pueden salir bien, o no pero sin darles la importancia que ahora les dan.
 
Es un trabajo largo y duro donde aprenden a sentir en toda su amplitud, tanto las emociones positivas como las negativas. Para ello el tipo de pensamiento del que hacíamos referencia, tan negativo y catastrófico deberá cambiar hacia el más real, ver otras alternativas, no sólo una, la más hiriente o angustiante. Y por supuesto desarrollar cada vez más esa capacidad de sufrimiento, de tolerancia a la frustración.
 
En el fondo de lo que se trata es de buscar todos los aspectos de su personalidad que están dañados por la baja autoestima e intentar ver el otro lado de las cosas y de sí mismos. Conocerse cada vez más y con más objetividad, sabiendo sus capacidades y también sus propias limitaciones y aceptarlas para poder superarse cada vez más, teniendo metas, objetivos, pero realistas, no inalcanzables.