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26/01/2012

LOS CELOS EN LA RELACIÓN DE PAREJA

celos de pareja

¿ QUÉ SON LOS CELOS?

 
Los celos se relacionan por lo general con el amor. Incluso se ha llegado a cuantificar el amor a la persona amada por la intensidad de los celos, hasta el punto de que muchas veces se duda de los sentimientos de alguien que se dice enamorado y no experimenta celos de su pareja. De ahí el dicho “ El amor sin celos no es amor”. También se suele “dar celos” al enamorado para incrementar sus ansias de amor.
Esta teoría de los celos es la trampa en la que caen las parejas de los “celosos”. Al principio les parece fantástico que el otro no pueda dominar sus celos por ellos pero con el tiempo se dan cuenta de que tienen un problema y son víctimas de su pareja celosa. Se dan cuenta de que no es el amor el inspirador de los celos sino que se trata de otra cuestión pues existe un amor sin celos más sano. Incluso empiezan a pensar que el celoso no les ama pues fuera de los  “numeritos de celos” su pareja no les demuestra su amor sino indiferencia afectiva y no por ello deja de ser celoso.
Los celos son pues una emoción que mezcla rabia y desconfianza. Rabia hacia el rival y desconfianza hacia el amado.
 

¿SON LOS CELOS LO MISMO QUE LA ENVIDIA?

 
No.  Solo puede hablarse de celos cuando aparece, ante el celoso, sea cierto o imaginario, el rival, que compite con el celoso por la propiedad de su amado.
Ósea, que en los celos hay tres partes implicadas. El celoso, la persona objeto de sus celos y el rival evidente o imaginario.
En la situación de envidia no existe el otro como rival que intenta quitarnos algo  nuestro. Simplemente se desea algo que el otro tiene y yo no. No  suele ser una persona sino una cosa (posesiones materiales como un coche, situación social...).
Así pues en los celos hay una lucha (real o imaginaria) con un tercero y no así en la envidia en la cual se desea algo que el otro tiene. Aunque puede haber celos con envidia añadida.
 

¿HAY DIFERENCIA EN LA VIVENCIA DE CELOS ENTRE LOS HOMBRES Y LAS MUJERES?

 
Si, por supuesto, como en casi todas las situaciones  de vivencia psicológica los hombres y las mujeres somos distintos.
En términos generales la manera de experimentar los celos es diferente en el hombre que en la mujer dependiendo de los papeles de los hombres y mujeres en nuestra cultura (hablamos siempre en términos de la cultura occidental puesto que en los países asiáticos o  musulmanes los papeles masculino y femeninos son aún más diferentes).
Los celos están, en gran medida diseñados por la cultura en la que vivimos.  Si en la actualidad los papeles masculinos y femeninos están cada vez más difusos debido al movimiento en pro de  la igualdad de los sexos  (en todo caso, no conseguida aún). Pero hasta hace poco no era así y sería interesante hacer esta reflexión.
En la mujer, dentro de la pareja como institución, ha habido desde siempre mayor tolerancia hacia la infidelidad, o ante la sospecha de la misma. Para la mujer las infidelidades del marido no suponían una amenaza de la propiedad del marido,  ella es “la esposa”. Y como la identidad de la mujer en el matrimonio ha estado,  durante muchos años, basada en “ser la esposa de...”, el hecho de que esto se mantuviera a pesar de la infidelidad del marido, no ponía en peligro su papel en la sociedad.
Hasta hace unas décadas, por ejemplo, estaba bien vista la institución de “la querida”, que aún siendo, como  lo era, un objeto erótico relativamente estable para el que la mantenía, era perfectamente tolerada por la esposa (la santa esposa) a la que el marido infiel habría de volver. La mujer engañada no era, pues, una mujer despojada de su identidad como mujer porque al casarse ya había renunciado a su papel de “objeto erótico” que es el que sostenía la “querida”. Al fin y a la postre, la rival o rivales no conseguían suplantarla.
Sin embargo, en el varón, la cosa es distinta. En nuestra cultura, aún predominantemente masculina, el valor de la identidad del hombre se basa mucho en su identidad erótica. El hombre necesita afirmar y reafirmar insistentemente su condición de hombre. Muchos celosos eligen mujeres que reúnan condiciones que hagan factible precisamente el apuntalamiento de su identidad de “macho” (mujeres de “bandera” en el argot varonil).  Así pues el “cornudo” vive la infidelidad de su esposa como si él “no sirviera como hombre” y la amenaza no está socialmente tolerada como si lo estuvo en la mujer.
 

¿QUÉ PUEDE LLEVAR A UNA PERSONA A SER CELOSO?

 
Varias razones pueden ser las causas habituales de los celos:
Haber vivido experiencias anteriores de traición: No es de extrañar que cuando una persona ha tenido la terrible experiencia infantil de ser abandonado por alguien en quien confiaba, desarrolle una hipervigilancia respecto a lo que hacen sus seres queridos. Se trata de evitar la repetición de un trauma, por lo que la persona afectada está exageradamente sensible con ese tema.
Tener una personalidad acaparadora: Se trata de personas educadas de tal manera que han sido el centro de atención, están acostumbrados a que los demás estén a su disposición, y si esto no ocurre se sienten traicionados. En cuanto al tema de relaciones humanas, y desde esta concepción, a su pareja le debe bastar con su compañía, sin esperar nada más por su parte.  Son lo que muchas personas llaman  “niños malcriados”.
Sentimientos de inferioridad y dependencia: Se trata de personas que se sienten inferiores y tan inválidos que prevén el mayor de los cataclismos si su pareja les abandona. Es fácil observarlo en la tercera edad, cuando la falta de fuerzas y las limitaciones que los años imponen sitúan literalmente a uno en los brazos del otro.  Sin embargo sucede también con gente joven con poco amor por sí mismos que no acaban de creerse que su pareja está con ellos porque lo desea y desconfían de que serán abandonados. Esta es una de las causas más frecuentes de los celos, la inseguridad en la propia valía como persona.
La poca confianza en sí mismo del celoso le lleva a la profunda aunque desagradable convicción de que su persona vale muy poco y al sentimiento de que no está a la altura de las personas por las cuales se interesa y de ahí su sospecha constante de ser abandonado que le martiriza.
El consumo de alcohol u otras drogas como la cocaína: Las drogas hacen a la persona suspicaz, inestable, parece que ninguna situación le proporciona la seguridad suficiente como para espantar sus temores infundados de infidelidad. Se observan también otros detalles como cambios de humor no justificados, incapacidad para relajarse, pérdidas de apetito, etc.
Trastorno paranoide: Todos somos algo desconfiados y esto no es malo en absoluto, salvo que sea exagerado. Algunas personas pueden padecer auténticos trastornos psicopatológicos, de manera que llegan a estar dominados por la preocupación constante de que los demás los puedan perjudicar, engañar, etc, hasta el punto de que desarrollan todo un sistema de delirio en donde la realidad la interpretan de forma retorcida e injustificada ante los demás, aunque no para sus propios ojos. Curiosamente tras este miedo a ser engañados lo que existe con frecuencia es un deseo inconsciente de ser ellos los que engañen y se queden con lo que no les pertenece.
Otra posible causa de los celos es que sea la persona celosa la que está siendo o ha sido infiel a su pareja y se plantea que si ella puede hacerlo entonces él otro también tendría la posibilidad y las ganas de intentarlo. Es como si pusiera sus propias intenciones en el otro.
 

¿QUÉ HACER CUANDO NUESTRA PAREJA NOS AGOBIA CON SUS CELOS?

 
En primer lugar no busques en ti mismo la causa de sus celos, es el otro el que tiene el problema y en él hay que buscar la causa. Proporcionarle ayuda para que se dé cuenta de que existe un problema e incluso apoyarle para buscar ayuda profesional (un psicólogo) si fuese necesario.
No criticarlo o ridiculizarlo por su actitud. El celoso también sufre y esto no servirá para que reflexione sobre su postura sino para que sospeche aún más.
Sobretodo no dejar de hacer la vida de siempre (forma de vestir, amistades, etc) con la intención de calmar sus dudas. Además de injusto no servirá de nada, al contrario, puede ser que se lo tome como una justificación de que sus celos tenían fundamento.
Tampoco debe la pareja del celoso justificar cada uno de sus actos ante las sospechas del celoso o celosa puesto que si damos explicaciones sobre todo lo que hacemos el otro creerá que nos justificamos porque tiene razón en sus sospechas.
A veces es la falta de comunicación en la pareja lo que hace que una de las partes sospeche. Es pues adecuado que el otro sepa de nuestra vida cuando pasamos la mayor parte del día separados, que se puedan hablar las cosas...Cuanta más confianza haya en la relación de pareja más difícil será que aparezca el fantasma de los celos.
 

BIBLIOGRAFÍA:

Celos, locura y muerte, Carlos Castilla del Pino  Edit. Temas de Hoy
Los celos,  Peter Van Sommers                                         Edit. Paidós .