Català | Castellano

Tel: 934 387 742

04/06/2014

SOY HOMOSEXUAL ¿Y QUÉ ?

1.- LA PRIMERA ETAPA DE LA HOMOSEXUALIDAD: INDICIOS.

Algunas personas piensan que si cuando alguien en su infancia tuvo curiosidad por el mismo sexo y se jugaba a “médicos” eso significa que es homosexual. Evidentemente nada más lejos de la realidad. Cuando un niño/a juega sólo significa eso, que juega. Es en la mente del adulto donde, por prejuicios morales, la imaginación se dirige hacia estos derroteros. Los niños son niños y como tales les gusta aprender, son curiosos, preguntan constantemente, exploran aquello que quieren saber,... Por supuesto se interesan por otras personas y claro está por lo que piensan, sienten, indiferentemente del sexo. La orientación sexual no se vivencia hasta más tarde, uno no sabe de niño si le gusta el otro sexo o el mismo sexo porque ni siquiera se lo plantea, no tiene esa necesidad, sólo se mueve por instinto, por impulsos.
Tampoco el haber tenido experiencias homosexuales en la adolescencia significa que seas homosexual. Aún no es definitivo porque es la edad en que se explora precisamente ese campo. Se comienzan a tener relaciones sexuales completas. En esta etapa es precisamente cuando la persona  se empieza a plantear sobre su orientación en este terreno.
 

LOS PRIMEROS INDICIOS DE LA HOMOSEXUALIDAD

Lo primero que se comienza a notar es que te atrae el físico de los de tu mismo sexo. Seguramente ya con anterioridad había sucedido algo semejante pero es ahora, en la adolescencia, cuando se le da más o menos importancia porque ello marcará el futuro de sus relaciones interpersonales sobre todo de pareja. Pero solamente este indicio no es suficiente para que uno llegue a esta conclusión porque en muchos casos se comienza con una atracción en alguna ocasión por personas del mismo sexo y después derivan hacia otro lado.
 
En muchas ocasiones personas homosexuales han mantenido relaciones heterosexuales en su inicio y viceversa y eso no significa nada excepto que es una persona con curiosidad, que explora el mundo y se siente atraída por lo que sucede a su alrededor. También muchas veces se puede “pensar” en la posibilidad de mantener alguna relación de este tipo, o se ha fantaseado con ello y tampoco significa que seas homosexual. Las fantasías son sólo eso, fantasías, cosas que ocurren en nuestra imaginación. Es la intensidad con que sucede y el tener claro hacia dónde te decantas lo que hará que sea definitiva esa orientación sexual hacia el mismo sexo
 
Al final de esta etapa adolescente, o incluso durante ella, la persona ya comienza a tenerlo claro porque sólo le atrae el mismo sexo, sólo fantasea con éste, no le atrae para nada el otro. Es importante tener en cuenta este punto porque estamos hablando de sexo, no de personalidad; a uno le puede gustar una persona por el tipo de carácter que tiene pero sexualmente no atraerle nada. Reconocer que alguien es guapo/a, atractivo/a, no te hace homosexual. Tampoco “hablar” de cierta manera. Muchos gays tienen ademanes y formas de hablar que denotan cierta sensibilidad pero también hay gays que no tienen estos rasgos por tanto no se nota desde fuera cosa que, por cierto ,ocurre en la mayoría de los casos.
En las lesbianas tampoco es síntoma de ello el que una sea más fuerte, más dura con los demás o al hablar, o la manera de vestirse. Parece ser que en algunas lesbianas el modo de vestir más “masculino” sea uno de los indicadores pero no es este hecho aislado el que hace que seas lesbiana. Muchas lesbianas son guapas, femeninas y nada masculinas.
 
Ocurre pasada esta etapa que las cosas comienzan a ser más difíciles porque aparece la necesidad de saber cuáles son nuestras inclinaciones, en todos los sentidos y por supuesto también en éste. Aqui veremos las dificultades que pudieran aparecer en este caso sobre todo cuando la persona se “niega” a reconocerse a sí misma como homosexual. Puede que se refugie en el hecho de “estar probando” para no pronunciarse definitivamente por el mismo miedo al rechazo social. Pero ya comienza a pasarlo mal porque no puede negarse un hecho que forma parte de la propia naturaleza.
 

2.- SOY HOMOSEXUAL: ¿QUÉ PUEDO HACER?

Por tanto uno no puede “evitar” sentirse atraído por alguien del mismo sexo. Pero en muchos casos se cree que se sufrirá menos si se lleva una vida “heterosexual” y prueban varias relaciones que en muchas ocasiones resultan fallidas o como mínimo poco satisfactorias. Sí se puede tener de forma indefinida una relación de este tipo pero ello no significa que te conviertas en héterosexual, sólo que de cara a los demás eres como “la mayoría”. Esta idea última también es incorrecta. ¿La mayoría?, ¿cómos sabemos que muchas de las parejas que conviven, tienen hijos,.... son heterosexuales? Que se declare ahora más abiertamente con menos reparos no significa que ahora haya más homosexualidad, ésta ha existido siempre, la diferencia es únicamente la importancia que en nuestra sociedad se le daba antes y la que se le da ahora en estos momentos. Cada vez nos mostramos más abiertos a otras formas de pensar, de sentir, de ver el mundo, cada vez nos aceptamos más como somos y tenemos menos miedos a mostrarnos de forma más natural. Pero es evidente que queda mucho camino por recorrer y es difícil en muchas ocasiones que uno diga exactamente lo que piensa porque se le juzga por ello y puede tener consecuencias muy negativas. Si esto ocurre a nivel general por supuesto en el terreno sexual con más intensidad porque vivimos en una sociedad todavía con muchos tabúes en este sentido, prohibiciones que están en la mente de todos y que en muchos casos son inamovibles. El “qué dirán” tiene mucho peso pues si una persona se “salta” una norma ya no es visto con los mismos ojos, como mínimo es “raro”. Se crea aqui una lucha constante por ser “normal” o por ser entendido o aceptado, o bien creer que tu vida será más fácil.
 
Definitivamente ser uno mismo a veces nos acarrea problemas en muchos sentidos y esto es una lucha diaria. El que menos sufre es aquel que sigue a rajatabla todas las normas sociales y además está de acuerdo con ellas, pero desafortunadamente no ocurre así en muchos casos.
 

3.- ¡TENGO QUE CONTAR QUE SOY HOMOSEXUAL!

Cuando uno se ha aceptado como es en muchos casos puede surgir la necesidad de comunicarlo por razones personales. Pero en algunas ocasiones parece que sea algo que se “debe” hacer. Normalmente uno no va por ahí diciendo “soy tolerante”, “soy ansioso” ni siquiera “soy heterosexual”, entonces por qué sí se debe decir “soy homosexual”?. En todos los casos, sea cual sea lo que uno declara abiertamente a los demás o a alguien lo hace porque la situación así lo requiere, porque se siente una necesidad de hacerlo. Por la misma razón es posible que no “desee” hacerlo a ciertas personas por la incomprensión que seguramente conllevaría o intolerancia o prejuicio,,... igual que el hecho por ejemplo de decir a alguien que se acude al psicólogo. Ni es obligatorio ni se tiene por qué ocultar, depende de qué casos, circunstancias, personas,...
 
A veces el declararlo abiertamente es un indicador de querer ser aceptado por todo el mundo. Cuando el motivo de esta declaración abierta es una causa colectiva, es decir, conseguir que la sociedad tolere ciertos comportamientos, actitudes,... que consideramos tan normales como otras, entonces se hace necesario que ese colectivo se pronuncie de una forma más masiva y ciertamente es así como poco a poco los demás comienzan a “hacer caso”, a ponerse más en el lugar de estas personas y por tanto en muchos casos a entender lo que ocurre. Pero también es cierto que no podemos convencer a todos y por ello cada uno, de una manera más personal se sentirá con la necesidad de contarlo o no. En todos los ámbitos de nuestra persona no podemos pretender que todo el mundo entienda nuestra forma de ver las cosas por tanto no podemos obligarlos a ello. Pretender que “ciertas” personas, significativas para nosotros, lo asuman y lo acepten es factible, pero ni tan sólo ellos lo tienen que entender pues puede que tengan otra concepción del mundo muy diferente a la nuestra en ese punto y les sea imposible llegar a entenderlo.
 
Como personas que somos la privacidad, la libertad de decir o no decir, es inherente a nosotros para sentirnos como seres humanos. En este caso el sexo es una de las áreas más privadas en nuestra sociedad. Normalmente no contamos a todos si ligamos o no, si mantenemos una relación estable con alguien o si tenemos una aventura esporádica. Y eso se aplica a homo y heterosexuales indistintamente.
 
Qué pasa cuando uno se plantea si el bisexual. Pues exactamente lo mismo. Llegado cierto momento es posible que te des cuenta que a veces te atrae sexualmente un hombre y otras es una mujer. Tampoco eso es “raro”. No podemos cerrar los ojos y pretender que no exista algo que sucede con mucha frecuencia. Lo importante es que cada uno de nosotros nos sintamos a gusto con quienes somos y si no es así intentar averiguar qué ocurre, por qué ocurre y cuál sería la solución más adecuada en cada caso.
 
Por suerte para todos los homosexuales y lesbianas en nuestro país hemos avanzado a nivel social y ahora pueden casarse, adoptar, heredar y tener los mismos derechos civiles y jurídicos que los heterosexuales, lo que era una aberración es que no los tuvieran y sigue siéndolo, por desgracia, en muchos países todavía.
 
Los homosexuales en España están de suerte, son más libres y tienen más derechos que en muchos lugares del planeta. Si, eres homosexual ¿y qué?