En este espacio nuestros antiguos pacientes opinan sobre nosotros. Si eres o has sido paciente de Centro Atenea y quieres opinar o comentar lo que te apetezca este es tu espacio. Envíanos tus impresiones por email y te las publicamos con tu nombre o el pseudónimo que tu elijas. Clicka aquí y nos mandas un mail.

No recuerdo ahora que escritor dijo que "la vida es un 10% lo que nos ocurre y un 90% cómo nos lo tomamos", una vez aprendido y asimilado las cosas que nos rodean empiezan a cambiar.

Mi experiencia en este centro ha sido una de mis mejores decisiones tomadas. Ya que gracias a Elena, mi psicóloga, he recuperado mi vida que creía que no podía tener. Llegué a la consulta con una ansiedad ya de años y la cual no podía controlar y se me había generado en obsesiones compulsivas y agorafobia, en todo lo que podía generarme malestar.
Empecé no con mucho convencimiento que se me fuera a quitar allí porque había estado en otros psicólogos y no hicieron nada pero probé. Al principio yo no veía mejora, pero lo que no sabia es que era parte del proceso ya que el día de consulta te remueven todo y lo tienes presente y entonces estás mal y te piensas que va a peor, pero los días después ves que superbien que mejora. Poco a poco con la ayuda de la psico (como la llamaba yo) fui recuperándome y sobre todo hizo que entendiera lo que tenia y poder superarlo. Hay sesiones duras pero yo reconozco que cuando ya me iba recuperando me eran divertidas tenia confianza en mi psico y eso me dio seguridad y aprender de las sesiones.
Yo ya estaba curada y seguía apareciendo por allí porque me sentía a gusto. Hasta que Elena me dijo ¡¡¡¡¡ya no hace falta que vengas más!!!!.y bueno la hice caso aunque siempre me acuerde de ella por lo que hizo por mí.
Mi marido y yo ahora decimos que es el dinero mejor gastado ya que me curé. Consiguió que la ansiedad que me generaba no poder hacer nada dejara de existir y tener una ansiedad "buena" ,como la llamo yo, como tiene todo el mundo que es la que te ayuda en los momentos difíciles.
Bueno espero que se entienda la explicación y que si tenéis dudas sobre si será bueno o no el centro, que sepáis que si.
Un beso Elena y gracias

Después de 7 años de relación mi pareja y yo tuvimos una gran crisis. Decidimos acudir al Centro Atenea (recomendado por unos amigos) y tuvimos unas sesiones con Tina. Nos dijo que los problemas que habían causado la crisis eran problemas más bien individuales, así que decidimos hacer dos terapias individuales aunque paralelas, él con Tina y yo con Elena.
A nivel personal mi terapia con Elena me ha permitido ser más comprensiva, empática y paciente mientras mi pareja resolvía sus problemas, pero también ver más claramente qué errores estaba cometiendo yo, sin querer y sin darme cuenta. Sobre todo aprendí que yo tenía una manera bastante blanco y negro de ver ciertas cosas, y una tendencia a dramatizar. Creo que me hubiera costado mucho llegar a esta conclusión yo sola, y la ayuda de Elena me ha permitido estar consciente de ello y así remediarlo. Me servirá para toda la vida.
A nivel de la pareja, es imposible saber si hubiéramos sobrevivido como pareja o no sin acudir a Tina y Elena, pero lo cierto es que nuestras terapias nos han permitido convertir nuestra crisis en algo positivo, y sin su ayuda dudo mucho que hubiera sido el caso. Nos han enseñado que es posible resolver y superar lo que en un principio puede parecer irremediable, imperdonable, etc. Gracias a ellas hemos podido identificar los problemas, aprender de dónde venían, cómo corregirlos y cómo evitar caer en el mismo error. No hay ni la menor duda en que hemos cambiado positivamente como personas y como pareja, hemos crecido mucho y estamos mucho más felices y más fuertes, nuestra relación es mucho más sólida. De hecho, hoy en día estamos a punto de casaros, mientras hace dos años cuando acudimos por primera vez al Centro Atenea estábamos a punto de separarnos… ¡creo que esto lo dice todo!
Hacer una terapia implica una gran inversión de tiempo, esfuerzo y dinero, pero sinceramente merece la pena, ya que el beneficio que sacas es muchísimo más grande que cualquier inversión. Para ambos mi pareja y yo ha sido la primera vez que hicimos una terapia, pero estamos de acuerdo en que si por algún problema de pareja o personal fuera necesario en un futuro ninguno de los dos dudaríamos ni un minuto en volver a acudir a la psicoterapia en general, y a la ayuda de Tina y Elena en particular, ya que ha sido una experiencia muy positiva.
¡Gracias a las dos por todo!

Mi experiencia con mi psicóloga, "como suelo llamarla”,ha sido gratificante. Todo empezó cuando yo tenía unos 33 años, siempre con dolores musculares y mis lloros, asistí a que me dieran masajes, fui a hacer acupuntura, me trataba mi médico de cabecera y todos me decían lo mismo, "tienes una depresión" yo no creía en esas cosas, pero no había nada que me ayudara. Me recetaron las pastillas de la depresión pero no me funcionaban y mi doctora me dijo que necesitaba ayuda de un psicólogo, me dió la tarjeta del Centro Atenea y tal como me la dieron la dejé en el tarjetero hasta que un día tuve una crisis y mi marido llamó al Centro.
Elena era mi psicóloga, "dura al principio", pero tengo que agradecerle que lo fuera, a veces iba sin saber que contarle, pero cuando te ponías enfrente de ella todo lo que tienes dentro te lo saca, era muy duro a veces… ahora que he terminado con mis terapias tengo que agradecerle a Elena lo que hizo conmigo, gracias a ella terminaron mis dolores y mis llantos, la vida se ve de otra manera aunque tenga que seguir unas pautas.
Gracias Elena

Mi nombre es Sofía y tengo 43 años. No me ha sido fácil llegar hasta aquí, cada año vivido hasta el momento ha estado condicionado por la desgraciada infancia que me tocó vivir.
Soy víctima de abusos sexuales. Mi etapa escolar estuvo impregnada de tocamientos continuados, maltrato psicológico y miedo, mucho miedo. La directora de la escuela religiosa a la que yo acudí durante nueve años, me lo puso muy difícil. Fue tanto el horror que viví durante los primeros cuatro años de mi “puesta en el mundo” que mi mente tuvo que abrir un compartimento y encerrar en él toda la porquería que esa horrible mujer me había instalado.
Ese compartimento hace casi dos años se abrió, la porquería que había en él se pudrió y necesitaba una buena limpieza, no tuve más solución que empezar a limpiar y profundamente.
Yo ya conocía a Agustina Merino, tiempo atrás acudí al centro Atenea y seguí una terapia para superar una hiperactividad que me había conducido a tener una salud deficiente.
Cuando estuve frente a Tina de nuevo no podía creer lo que me estaba sucediendo, deseaba que me dijera que las imágenes que se agolpaban en mi cerebro fueran meras ilusiones grotescas y que las olvidaría. No fue así, todo era real y a medida que avanzaba en la terapia me di cuenta de que todo cobraba sentido, ¡cuánto sufrimiento acumulado en mi existencia innecesario!
He estado un año y nueve meses acudiendo al centro Atenea; he trabajado muy duro junto a Tina Merino, hemos tenido que rescatar de mi inconsciente los recuerdos que jamás pude soportar y, analizarlos en mi presente. Esto ha sido muy duro, pero necesario.
Después de depositar mi infancia donde corresponde, en mi memoria, y después de reconocerme como víctima de abusos sexuales y sobreviviente de los mismos no tengo más que palabras de agradecimiento hacia mi terapeuta:
Muchas gracias por tu profesionalidad y sensibilidad Tina.
Sofía, 8 de febrero de 2011

Comenzaré mi relato haciendo alusión, a una de las frases que me dijo Elena, mi psicóloga, y que se me clavó a fuego, " Juani, yo soy como un cirujano, para curarte tengo que abrirte, y eso duele, para luego poder cerrar y cicatrizar".
Nunca se me olvidará esa frase porque como ella dijo mis primeros meses de terapia fueron horribles, pero tuvieron un buen final.
Llegue a manos de Elena después de haber pasado por diversos trastornos psicológicos, todo empezó a los 16 años cuando caí en la anorexia, con sus pertinentes ingresos, donde no sabían hacer otra cosa mas que drogarme y tenerme encerrada y humillada, más tarde bulimia, y a los 20 años cuando parecía tener todo superado, me sobrevino un cuadro de ansiedad con agorafobia, vamos el pack completo, jejeje...
Aún así seguí en manos de psiquiatras y mas psiquiatras a cada cual peor. Un día después de un grandísimo ataque de pánico, de estos que no se van así te tomes todos los ansiolíticos del mundo, tuvimos que llamar a un médico de urgencias, nunca me olvidaré de el, cuando llegó exploté y empecé entre lagrimas a hablar y hablar y más hablar, entonces me recomendó seguir una terapia psicológica, nunca me lo había planteado, pero ya no tenía nada que perder, y así es como llegué al Centro Atenea, y di con mi Ángel, Elena.
Como dije con anterioridad, el principio fue muy duro, ver que no vivía en ese mundo de color de rosa que yo creía y que me estaba haciendo tanto daño, hubiese tirado la toalla en la segunda o tercera sesión, pero no lo hice y gracias a las pautas, los consejos y el trabajo maravilloso que hizo Elena conmigo, conseguí salir de esa espiral que me estaba destruyendo.
Nunca podré agradecerle a mi psicóloga todo lo que ha hecho por mi, la paciencia infinita que tuvo conmigo, le agradezco incluso la caña que me metía en ocasiones y que llegaba ha hacer que la "odiase" entre comillas, pero era lo que necesitaba.
Ahora soy una persona totalmente nueva, sin esos miedos, independiente, con mis propias ideas, más madura, más segura de mi misma, más serena,..., he aprendido mucho muchísimo en estos años de terapia, y eso ya no me lo quita nadie.
Yo por mi experiencia personal, lo recomiendo a todo aquel que tenga un problema y se le esté yendo de las manos, considero que es lo mejor que he podido hacer en mis 31 años de vida, ponerme en manos de buenos profesionales.
Acabo dando otra vez las gracias a Elena, alguien que me acompañará seguro toda mi vida porque como ya dije sus frases se graban a fuego y en algún momento necesito volver a recordarlas, y no puedo olvidarme de Tina, su compañera, que aunque no me trató, cada vez que llamaba angustiada por alguna cosa y ella me cogía el teléfono, siempre tenía palabras amables y de sosiego para mi.
Gracias chicas.

SUPERAR MI SENSACIÓN DE NO EXISTIR
Es muy difícil explicar una terapia y las razones que te llevan a ver a una psicóloga pero lo voy a intentar. En mi caso, me sentía muy deprimido. Pasaba mis días sin ganas de hacer nada, tenía crisis de angustia, me costaba levantarme por las mañanas, ya no me gustaba pasar tiempo con mis amigos, mis momentos con ellos me aburrían, no le cogía el teléfono a mi madre. Me sentía totalmente perdido, peor aun, muy a menudo me decía que si estuviera muerto daría lo mismo ya que no me sentía vivo. Es una sensación horrible.
Siguiendo los consejos de una amiga, acudí al Centro Atenea, perdido, asustado y vergonzoso. Aquel día, no sabía lo que le iba a contar a Elena, aunque admitía que me sentía totalmente perdido y sin recursos pero bueno, de una sesión a otra, llegué a contarle mi vida y llegamos a poner palabras a las cosas que me hacían sentir tan inexistente.
Fue un proceso largo y doloroso pero instructivo y enriquecedor. Para hacer una terapia exitosa hay que estar preparado para remover lo que duele, remover una y otra vez antes de sacarlo y deshacerte de ello. Pero si superas el proceso, te prometo que es imposible volver atrás. Es imposible porque lo ves todo muy claramente, entiendes lo que va mal y eso te da control sobre tu vida. Este control me ha permitido hacer los cambios importantes y dolorosos que necesitaba para tener una vida y hoy, no es que sólo tenga una vida pero progresivamente, voy teniendo la que me toca.

Tengo 38 años y hace muchos años que fui a terapia por primera vez.

Para mí acudir a una terapia psicológica era algo casi "tabú". Según mis esquemas para resolver los problemas que van surgiendo en la vida no era necesaria la ayuda de ningún psicólogo. Hasta que un día mis recursos no fueron suficientes para seguir adelante.
Después de terminar la terapia siento que me conozco mucho más, que he aprendido muchas cosas sobre mi vida pasada y presente y, sobre todo, siento que mis posibilidades de ser feliz han aumentado porque he disipado muchos miedos, he descubierto cosas que no conocía de mí misma, he resuelto problemas y he aprendido a defenderme de muchas cosas que me hacían infeliz.
Ahora considero la terapia psicológica como un recurso al que recurrir cuando las cosas se ponen difíciles. No sé si en el futuro volveré a necesitar ayuda psicológica, pero me tranquiliza saber que las terapias psicológicas existen ¡y funcionan!.
.jpg)
Mucha gente me dice que las terapias no son necesarias, y yo siempre pongo el ejemplo de una muela picada: puedes esperar a que se caiga por sí sola, con el riesgo de que la caries pase a otras muelas; puedes arrancártela con unas tenazas, un método rápido pero muy doloroso con el consiguiente riesgo de infección; o puedes decidir acudir a un dentista: el resultado está prácticamente garantizado. Basta con sustituir la muela picada por trauma, depresión, emociones incontroladas
Tras una ruptura de pareja, mi vida se desmoronó. Como dice la canción, me di cuenta de que había construido mis castillos sobre pilares de sal y de arena. Es difícil pasar página, dejar de sentir rabia, empezar de cero, dar un nuevo sentido a la vida. No es agradable quitar escombros y tirar a la basura restos de tu vida que sabes que no volverán. Pero si quieres construir de nuevo, hay que limpiar el terreno, y cuando está liso hay que descubrir qué quieres levantar: ¿una casa, un apartamento ? Es duro, es triste, es agotador, pero la terapia ayuda a hacerlo realidad de la forma más rápida y eficaz posible (que no fácil), y no sólo eso, ahora sé que estoy construyendo sobre unos buenos cimientos. Es difícil vivir una vida propia sin sentirse mimetizado con tu pareja, con tus amigos o con tu familia. Pero gracias a mis propios recursos sigo luchando cada día por ello, para que si se me vuelve a romper un pilar, no se me caiga el castillo entero.
He aprendido a manejar mis herramientas, porque he descubierto que las tenía, y porque ahora sé que no pasa nada si a tu alrededor todo el mundo construye apartamentos, pero tú quieres una cabaña. Uno tiene que descubrir qué quiere y vivir su propia vida.
Parece tan fácil, no voy a decir que la terapia haga milagros para que seas feliz el resto de tu vida, pero en mi caso he aprendido a conocerme, a plantar cara ante lo que no me gusta, a no conformarme porque es lo que hay, a descubrir mis facetas malas y buenas (esas que a veces olvido con demasiada facilidad cuando las cosas no van bien) y he aprendido a disfrutar de los momentos buenos y a superar los malos sin que se desmorone nada.
En mi caso, la conclusión de mi terapia en el Centro Atenea podría ser esta: independientemente de si tienes o no amigos, familia o pareja, uno siempre se tiene a sí mismo, y todos, cada uno a su manera, somos importantes y maravillosos. Si no me crees, que te lo descubran Elena o Tina.
Centro Atenea | Av. Can Serra, 92, Esc. 1º, 2º 1ª | Tel: 934 387 742 - Política de privacidad