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02/07/2018

CÓMO ALCANZAR LA SERENIDAD

La serenidad es un estado en el cual todos deseamos vivir porque lo contrario, la desesperación, sólo provoca angustia y malestar, e impide a cualquier vivir feliz.

Sin importar los distintos escenarios que se puedan presentar en la vida, quien realmente maneje las herramientas apropiadas para alcanzar la serenidad, puede lograrlo.

Cuando una persona vive su día a día instalado en la serenidad, su realidad se transforma y empieza a ver todo desde la mirada de la calma, aunque el contexto en el cual le toque vivir sea acelerado.

Alcanzar la serenidad equivale a deshacernos de la ansiedad, la angustia, la preocupación por el día de mañana, la desesperación por todas las cosas que tenemos pendientes, y comenzar una vida llena de plenitud.

Para alcanzar este estado se necesita llevar a la práctica las siguientes recomendaciones.

10 Consejos prácticos para vivir en serenidad

1-Identifica el origen de la preocupación: qué es lo que te causa malestar, indaga qué te hace sentir angustia, ante cuáles situaciones se desencadena tu ansiedad, en qué momentos te sientes peor, o con más intranquilidad. Este es el primer paso para iniciar el camino hacia la transformación y la liberación de todas las preocupaciones.

2-Observa tu forma de actuar: fíjate si le estás dando mucha atención a cosas que no la merecen, si pierdes tu calma por asuntos insignificantes o si sabes manejar tus emociones. Si te percatas que tus reacciones son fuertes ante determinadas situaciones o personas, empieza a generar un nivel de conciencia que te haga ver cuáles son las cosas realmente importantes en tu vida. Lo descubrirás porque lo único que merece tu atención es aquello que te resulta agradable y puedas vivir desde el amor.

3-Procura no hacerte daño: siendo perfeccionista, sometiéndote a altos niveles de estrés por cumplir con tareas que están lejos de tu felicidad, o vivir bajo extremos estándares que te hayas impuesto. Este tipo de comportamientos conduce hacia la insatisfacción, la angustia y el agotamiento. Si detectas que estás actuando de esta manera, es momento para que te consideres como la primera prioridad en tu vida y evites someterte a ese tipo de castigo autoimpuesto.

4-Recurre a métodos efectivos: como meditar, hacer pilates, yoga u otro tipo de actividad con la que puedas drenar el exceso de energía o sobrecarga que sientas. No todo tiene que resolverse con tratamientos y pastillas –aun cuando en ciertas ocasiones sea necesario-. Pues, también es beneficioso aprovechar otros métodos que contribuyen a sentir armonía.

5-No te afanes: este es uno de los mandamientos para alcanzar progresivamente el estado de serenidad deseado. Mientras más empeño tengas por vivir en tranquilidad, más difícil será porque lo único que estarás logrando es continuar en la angustia que ha definido tus días desde hace tiempo. Si realmente deseas cambiar, debes despejar tu mente y desechar todo lo que te provoque desasosiego.

6-Toma tiempo para ti: esto es esencial. La serenidad viene desde adentro, es decir, no se encuentra en otros lugares, sino en nosotros mismos, y quizás por eso es mucho más difícil obtenerla, ya que es imprescindible conectar con nuestro ser para contactar con la quietud que todos tenemos, pero que muy pocos saben hacerla surgir. Siempre se debe contar con un espacio que sea exclusivamente para nosotros, para realizar actividades que sean relajantes o placenteras, incluso si se trata solamente de querer dormir para calmar los pensamientos.

7-Apaga las emociones negativas: o los sentimientos que no te hagan sentir bien. Para lograrlo puedes salir un día a caminar e imaginar que, a medida que vas dando pasos, va saliendo y quedando atrás la ira, la impaciencia, la desesperación, la ansiedad, la angustia, las inseguridades, y así con todo lo que te afecte de manera negativa. Verás cómo al terminar tu paseo y regresar a casa te sentirás muchísimo mejor.

8-Demuestra agradecimiento: cuando tenemos este gesto nos estamos concentrando en todas las cosas buenas que están en nuestra vida y con ello alejamos los pensamientos que nos presionan por obtener más cosas y llenar el hogar con objetos que al final no nos aportarán felicidad, o que olvidaremos a la semana de haberlos comprado. Una vez más, debemos tener presente que la serenidad y la calma no se encuentra en el exterior, sino en nuestro interior.

9-Enfoca tu felicidad: y oriéntala hacia el bienestar que puedas sentir ante las cosas sencillas y hermosas de la vida. No apuestes por grandes logros, por un título o un puesto en una destacada empresa porque si piensas calmadamente podrás notar que estas cosas bien pueden estar un día en tu vida y al día siguiente no. En cambio, cuando nos sentimos bien al admirar la naturaleza, por ejemplo, nuestra mente comienza a calmarse, los pensamientos negativos se van diluyendo y sólo la serenidad estará presente en nuestra existencia.

10-No intentes cambiar la realidad: hay cosas que nunca podrás cambiar, como lo que los demás sienten, dicen o hacen, así como otras situaciones que simplemente ocurren y no tienes el control en tus manos. Intentar modificar algo que está fuera de nosotros nos hará sentir inquietud. Acepta todo lo que ocurre, agradece el aprendizaje obtenido, y esfuérzate solamente en cambiar aquellas cosas de ti que te ayudarán a evolucionar para convertirte en un mejor ser humano.

Trabaja por hacer realidad estos diez consejos y serás testigo de los propios cambios que tu vida experimentará. Por último, no te resistas a los cambios que ocurren en tu entorno, hacerlo te hará sentir inquietud nuevamente. Tómalo como un proceso que está ocurriendo porque todas las cosas no pueden permanecer por siempre en el mismo estado, y limítate a reflexionar qué lección para la vida te dejará todo lo que está sucediendo.