Madres trabajadoras y culpa: Cómo superar la presión social

5 de septiembre de 2012


Soy madre, trabajo y me siento culpable: ¿Cómo romper el círculo de la exigencia?

¿Es cierto que la mayoría de las madres trabajadoras se sienten culpables? La respuesta corta es sí, pero no por un fallo de carácter, sino por una construcción social que nos empuja al abismo. La culpa aparece al dejar a los hijos solos muchas horas, al no poder cuidarlos cuando enferman o al delegarlos en terceras personas. A menudo, este malestar se ve reforzado por abuelas, familiares o incluso profesores culpabilizadores que sugieren que, si un niño tiene problemas, es por «falta de atención materna».

Esta presión nace del mito de la «supermujer»: esas figuras de anuncios y películas que son trabajadoras perfectas, madres radiantes y expertas en cocina que preparan tortitas cada mañana en hogares impecables. Intentar alcanzar ese ideal no solo es agotador, es psicológicamente peligroso. Según la American Psychological Association, la brecha entre la expectativa de perfección y la realidad cotidiana es la principal fuente de estrés parental hoy en día.

El contexto social: ¿Por qué no somos como nuestras madres?

A menudo nos castigamos pensando que nuestras madres o suegras «podían con todo». Sin embargo, estamos en un momento social radicalmente distinto:

  • Necesidad frente a «ayuda»: Antes, el sueldo de la mujer solía considerarse un complemento. Hoy, con la realidad económica actual, el sueldo de ambos progenitores es una necesidad básica para la supervivencia del hogar.

  • Coste de vida y vivienda: En Barcelona y sus alrededores, la especulación inmobiliaria ha alcanzado niveles que obligan a trabajar jornadas extenuantes solo para mantener una calidad de vida mínima.

  • Exigencia de higiene y consumo: Hoy tenemos más «trastos», más ropa que lavar y unos estándares de limpieza y ocio mucho más altos que hace 40 años, lo que se traduce en más horas de trabajo invisible.

El mito de la famosa (como Angelina Jolie) que tiene muchos hijos y está siempre perfecta es una trampa: ellas cuentan con infraestructuras de apoyo millonarias. Si sientes que la carga te sobrepasa, te recomendamos leer nuestro artículo sobre qué es la ansiedad y cómo tratarla.

El papel de las autoridades y el vacío legal en el agotamiento maternal

Por desgracia, la estructura social no ha evolucionado al ritmo de la incorporación de la mujer al mercado laboral. No hay suficientes plazas de guardería, no hay ayudas reales para el trabajo doméstico y la administración suele hacer «vista gorda» ante despidos encubiertos durante el embarazo.

Los horarios laborales son, en su mayoría, incompatibles con la labor de madre. Además, persiste el mensaje culpabilizador de que «tener hijos es un problema para el empresario», a pesar de que las estadísticas de la Organización Mundial de la Salud indican que el absentismo laboral femenino no es superior al masculino. Esta falta de recursos externos empuja a muchas mujeres a una situación donde no se sienten «bien ni en un sitio ni en otro».

Consecuencias para la pareja y los hijos de las madres cansadas

Esta falta de corresponsabilidad real (donde muchos maridos aún no colaboran lo suficiente bajo el pretexto de que «ella puede con todo») es el caldo de cultivo para los divorcios actuales. La mujer universitaria, que a menudo debe esperar a los treinta y tantos para tener estabilidad, se encuentra con que tener más de un hijo es un riesgo para su carrera frente a sus compañeros varones.

Trabajamos muchas horas, nos divertimos poco y el tiempo para cuidar de la pareja o de los hijos se reduce a la mínima expresión. Esto acaba gestando problemas psicológicos en los niños y un agotamiento profundo en las mujeres. Puedes encontrar más reflexiones sobre esto en nuestras lecturas de psicología.

Actitudes para un cambio real: Calidad de cuidado materno frente a cantidad

Para llevar este tema de manera adecuada, debemos adoptar nuevas actitudes:

  1. Delegar sin miedo: No somos todopoderosas. Delegar en profesionales, maridos o familiares es un ejercicio de salud mental.

  2. Ignorar el mito: Las mujeres de la tele no son de verdad. No intentes emularlas.

  3. Ser prácticas: Planifica la maternidad según tus ingresos y tiempo libre real, no según los deseos de los demás. Una madre estresada no puede ofrecer la atención que sus hijos necesitan.

Todos los profesionales estamos de acuerdo: en la crianza, la calidad del tiempo es mucho más importante que la cantidad. Si la culpa te impide disfrutar de tu vida, nuestro equipo de psicólogas en Hospitalet está aquí para ayudarte a establecer límites y recuperar tu bienestar.

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