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Opiniones de pacientes de Centro Atenea

En este espacio nuestros antiguos pacientes opinan sobre nosotros. Si eres o has sido paciente de Centro Atenea y quieres opinar o comentar lo que te apetezca este es tu espacio. Envíanos tus impresiones por email y te las publicamos con tu nombre o el pseudónimo que tu elijas. Clicka aquí y nos mandas un mail.

MARIA; DEPRESIÓN POST PARTO

Hace bastantes años tuve que tratarme por problemas de ansiedad, tratados con éxito y sin volver a caer porque aprendí a controlar los "ataques" gracias a los consejos de Tina.

Hace unos meses volví a precisar de su terapia porque había sido madre y tal vez por la presión social de mi entorno, no supe darme cuenta que estaba totalmente encerrada en una depresión post parto, la terapia la inicié completamente hundida sin ganas de absolutamente nada, no era capaz ni de levantarme de la cama, no era capaz ni de abrazar a mi hijo. Tal vez suena muy duro, pero la maternidad es muy dura y nadie te explica esa dureza. Así que si este comentario lo lee alguna madre que se encuentra como yo, que no dude en taparse los oídos y no escuchar a nadie que no sea profesional. El estigma social nos hace creer que lo que estamos pasando es normal, que todo pasa y va a mejor. Una depresión post parto pasa, pero pasa con ayuda profesional. Mi terapia ha sido dura, con varias recaídas pero al final he aprendido que la perfección no existe y que hasta que yo no estuviera bien, ni mi marido ni mi hijo lo estaría. Ser madre no significa renunciar a ser mujer, a ser amiga, a ser tr abajadora, a tener derecho a salir, a dejar de ser feliz.
Por lo que animo a cualquier persona que esté pasando por este momento, que no dude en ponerse en manos de estas profesionales, su ayuda beneficia y aprendes a ver las cosas desde otra perspectiva.

No puedo dejar de agradecer a Tina todos los esfuerzos que hizo conmigo, para mí fue y será la persona que más me ha ayudado en la vida. Me enseñó a ser feliz, a valorar las pequeñas cosas y a saber delegar y pedir ayuda, cosas fundamentales que se me olvidaron por dedicarme en cuerpo y alma a mi hijo.

Tina, eres perfectamente perfecta, jajajajajaja!!!! Es broma eh!!! Jijijiji!

ALBA; UN CAMBIO DE PERSPECTIVA... UN CAMBIO DE VIDA

Mi primera experiencia en terapia y todo un clásico…un problema sentimental. Para ser honesta debo decir que me costó mucho decidirme a dar el paso, principalmente por escepticismo y  concepción errónea de que las terapias eran para casos límites y depresiones muy fuertes. Pero el caso es que yo no me sentía bien, estaba triste, enfadada conmigo y con el mundo, sin motivación por nada y sin ninguna expectativa de salir de una situación que me hacía daño. Acudí a terapia tras la insistencia de una gran amiga que siempre había estado a mi lado y veía como nada me ayudaba a salir de mi agujero.  La terapia no solo me ayudó a salir de mi bucle y quitarme la sensación de angustia constante  sino que me dio otra perspectiva en todos los ámbitos: trabajo, familia, amistad, relaciones. Me enseñó a conocerme a mí misma, en lo bueno y en lo malo  y a saber relativizar los problemas. Luchar por las cosas que son esencialmente importantes para mí y saber cuándo la batalla está perdida y hay que dejar ir.

Una gran experiencia con Elena que ha marcado un antes y después en mi vida y mi forma de enfrentarme al mundo.

MANOLI; LA PSICOTERAPIA ME AYUDÓ CON EL SOBREPESO

Conocí el centro Atenea hace ya unos años por un familiar que sé que le ayudó mucho. Decidí ir como última opción después de probar y hacer muchas dietas y estar siempre con la misma historia: adelgazar con mucho sacrificio, no aprender a mantenerme, recuperarlo todo, tirar la toalla y dejar dietas. Y así después de probar las mil y una dietas.

Decidí dar el paso de ir al Centro Atenea como opción de: quiero cambiar esta situación. Con Tina he aprendido a sentir que es lo que me pide el cuerpo, diferenciar mis emociones y ser capaz de distinguir cuando es hambre de no tenerla. He aprendido a cuidarme y comer sano, a cambiar mis hábitos y coger rutinas saludables. He descubierto muchos más cosas a parte de cuidarme, he aprendido como al tratar un tema surgen otros que tienen la misma importancia y no eres consciente hasta hacer el ejercicio de cambio, como el estrés en el trabajo. Muchas gracias Tina por acompañarme en este cambio personal

MARTA; APRENENT A SER FELIÇ

Fa gairebé deu anys que vaig tenir la sort de conèixer l'Elena. Venia d'un altre terapeuta de qui n'estava contenta però que no acabava d'ajustar-se a les meves necessitats. Posar-me en mans de l'Elena va ser una ventada d'aire fresc. Anar a les seves sessions, per a mi, va ser una alliberament perquè sempre he pogut parlar de tot, sense embuts, dient cada cosa pel seu nom. Amb l'Elena sempre hi ha hagut molt bona entesa, recordo haver rigut molt amb ella de la mateixa manera que també m'ha fet pensar i adornar-me de lligams que tenia i dels quals no era capaç de desfer-me.

En un moment determinat en què vaig passar per una ruptura de parella, ella va ser el meu únic punt de suport, l'única que em va encoratjar a fer els passos que hagués de fer i a tirar endavant. L'Elena m'ha ajudat a creure que tinc tot el dret de ser feliç i que allò que toca és viure amb plenitud, i no deixar-me arrossegar pels qui no saben viure contents. Recordo també que en una ocasió ella mateixa em va dir que no calia que tornés si el que fèiem era donar voltes sobre el mateix tema. La meva primera reacció va ser quedar-me bocabadada, perquè pensava que em deia que no volia portar-me més. El que passava era que, un cop posades les bases i parlat tot, calia que m'espavilés i posés en pràctica les eines que havíem treballat. Amb això vull dir que és tota una professional i una persona honesta que no allarga les teràpies perquè si; un cop ja estàs preparat, et fa volar sol.

Farà cosa d'un parell d'anys vaig tornar a reprendre les sessions. En aquest cas per una altra mena de necessitats, concretament per mirar d'entendre la relació amb la meva mare. De nou, poder parlar amb l'Elena ha estat clau per enfocar les coses amb perspectiva, aprendre a centrar-me en mi i en el que estic construint i no deixar-me endur per comentaris de desaprovació o maneres de fer que ja no són les meves.

Agraeixo moltíssim totes les sessions que hem fet i amb les quals he entès que la protagonista de la meva vida sóc jo; sembla que sigui una cosa la mar de lògica i fàcil d'aplicar, però a mi m'ha costat temps (i és una cosa a treballar cada dia). Farà cosa d'unes setmanes vaig parlar amb l'Elena i, també un altre cop, va tenir la sinceritat i honestedat de dir-me que el que li explicava ja no era qüestió de teràpia, sinó de temps; d'anar veient les coses amb distància, continuar apostant per cuidar el que estic construint i ser molt feliç. I ara des de fa uns mesos faig camí amb tota la motxilla d'aprenentatges extrets de la teràpia amb l'Elena, i estic contenta perquè de mica en mica vaig refermant la seguretat en mi mateixa i procuro viure molt feliç.

TANIA; CONSEGUÍ SUPERAR LA AGORAFOBIA

Cuando decidí llamar a Centro Atenea tenía más ansiedad que nunca y una sensación de irrealidad constante con la que creía, literalmente, que me iba a volver loca. Llevaba ya mucho tiempo también con agorafobia: me costaba ir a restaurantes, centros comerciales, reuniones sociales, estar en clase, en una discoteca, hasta el punto en que muchas veces me entraba un ataque de ansiedad y debía salir. Con el tiempo ni siquiera podía entrar en algunos de los lugares donde anteriormente había sufrido un ataque.

Pese a que fui yo quien decidió empezar terapia, al principio no podía evitar sentirme algo escéptica, pero Tina me ayudó a entender qué me sucedía, a encontrar la raíz de mi ansiedad y también a pensar más en mí, a ser asertiva y a no sentirme responsable de cosas que no debía, aunque así me lo hicieran pensar las personas de mi alrededor. También aprendí a no avergonzarme, a contarle a mis amigos y profesores lo que me sucedía y por qué actuaba a veces como actuaba, abandonando quedadas o yéndome a mitad de una clase. Esto hizo que me quitara un peso de encima enorme.

Tras terminar la terapia, alrededor de un año después, decidí seguir mi instinto, aparcar la carrera un año, centrarme en mí e irme sola a vivir al extranjero. Aunque Tina sabía que podía, yo quería demostrármelo a mí misma. No fue fácil, pero pude superar todos los problemas que se me presentaron, y estoy segura de que lo hice gracias a los consejos de Tina y a mis ganas de superarme y ser feliz.

A día de hoy, empezar terapia es la mejor decisión que he tomado a mis 22 años. Me siento bien, independiente y segura de mí misma, y no he vuelto a tener ningún problema serio. Me quiero y me valoro como nunca. Me llevé muchos aprendizajes y afronté muchos miedos, y todo eso lo llevaré siempre conmigo. Siempre estaré muy agradecida por ello.

¡Muchas gracias Tina!

MARIA; LA ANSIEDAD, NADIE SABE QUÉ TE PASA

Yo empecé mi tratamiento en este centro porque después de muchos meses entendí y asumí que tenía un problema y quería solucionarlo lo antes posible.

Toda mi familia y médicos no entendían que me pasaba, no dormía, no paraba de adelgazar sin motivo, estaba muy nerviosa e irritable. Hasta que un día exploté y me salieron a la luz problemas que tenía dentro y nunca los había querido sacar. Mi doctora empezó a medicarme y me diagnosticó Ansiedad.

En septiembre de este año, tras volver de las vacaciones, empecé tratamiento con Tina en este centro. Comencé yendo cada semana y desde el principio tuve muy claro que ella me iba a ayudar porque yo tenía muy claro que mi problema lo tenía que solucionar. Tras varios meses de tratamiento y ahora que ya tengo el alta quiero agradecer a Tina que me supiera hacer ver las cosas de otra manera y entender que nunca hay que callarse las cosas porque lo único que consigues es hacerte daño a ti misma. Es una gran profesional y una grandísima persona, muchas gracias Tina! 

ANDRÉS; SUPERANDO LA SEPARACIÓN, EL DUELO

No recuerdo ahora que escritor dijo que "la vida es un 10% lo que nos ocurre y un 90% cómo nos lo tomamos", una vez aprendido y asimilado las cosas que nos rodean empiezan a cambiar.

 
Lo cierto es que ya había ido a terapia con Elena y la segunda vez me ayudó a superar lo que por ahora ha sido la situación más difícil a la que me he enfrentado, pero no sólo eso si no que me ha enseñado a afrontar futuros problemas, que para mí es más importante porque otorga seguridad.
 
Fue una ruptura sentimental. Quizás haya gente a la que no le parezca para tanto, pero está clarísimo que para cada uno de nosotros nuestros problemas son los más importantes y no existe una escala homologada para valorar la gravedad de algo tan etéreo.
 
Bueno, no me quiero desviar del tema. 
 
En momentos en los que algo concreto nos roba la tranquilidad, estabilidad o planes que vida que nos habíamos hecho no podemos pensar con claridad. Otra cita que me gusta mucho dice que no tomes una decisión importante cuando no estés en plena posesión de tus facultades (algo así como no mandes un sms cuando estás borracho...). En esos momentos hace falta que alguien que te ayude a llegar al estado óptimo para tomar decisiones y eso lo hacen muy bien en Centro Atenea.
 
Debo decir que por el motivo que sea, si tenéis fe, paciencia, sinceridad y la certeza de querer salvar cualquier obstáculo que no os permite hacer y tener la vida que queréis, Elena puede dirigiros hacia el camino que consideréis más correcto.
 
Lo imposible sólo tarda un poco más.
 
SUSANA, OBSESIONES Y MIEDOS

Mi experiencia en este centro ha sido una de mis mejores decisiones tomadas. Ya que gracias a Elena, mi psicóloga, he recuperado mi vida que creía que no podía tener. Llegué a la consulta con una ansiedad ya de años y la cual no podía controlar y se me había generado  en obsesiones compulsivas y agorafobia, en todo lo que podía generarme malestar.

Empecé  no con mucho convencimiento que se me fuera a quitar allí porque había estado en otros psicólogos y no hicieron nada pero probé. Al principio yo no veía mejora, pero lo que no sabia es que era parte del proceso ya que el día de consulta te remueven todo y lo tienes presente y entonces estás mal y te piensas que va a peor, pero los días después ves que superbien que mejora. Poco a poco con la ayuda de la psico (como la llamaba yo) fui recuperándome y sobre todo hizo que entendiera lo que tenia y poder superarlo. Hay sesiones duras pero yo reconozco que cuando ya me iba recuperando me eran divertidas tenia confianza en mi psico y eso me dio seguridad y aprender de las sesiones.

Yo ya estaba curada y seguía apareciendo por allí porque me sentía a gusto. Hasta que Elena me dijo ¡¡¡¡¡ya no hace falta que vengas más!!!!.y bueno la hice caso aunque siempre me acuerde de ella por lo que hizo por mí.

Mi marido y yo ahora decimos que es el dinero mejor gastado ya que me curé. Consiguió que la ansiedad que me generaba no poder hacer nada dejara de existir y tener una ansiedad "buena" ,como la llamo yo, como tiene todo el mundo que es la que te ayuda en los momentos difíciles.

Bueno espero que se entienda la explicación y que si tenéis dudas sobre si será bueno o no el centro, que sepáis que si.

Un beso Elena y gracias

EMMA, CRISIS DE PAREJA

Después de 7 años de relación mi pareja y yo tuvimos una gran crisis. Decidimos acudir al Centro Atenea (recomendado por unos amigos) y tuvimos unas sesiones con Tina. Nos dijo que los problemas que habían causado la crisis eran problemas más bien individuales, así que decidimos hacer dos terapias individuales aunque paralelas, él con Tina y yo con Elena.

A nivel personal mi terapia con Elena me ha permitido ser más comprensiva, empática y paciente mientras mi pareja resolvía sus problemas, pero también ver más claramente qué errores estaba cometiendo yo, sin querer y sin darme cuenta. Sobre todo aprendí que yo tenía una manera bastante blanco y negro de ver ciertas cosas, y una tendencia a dramatizar. Creo que me hubiera costado mucho llegar a esta conclusión yo sola, y la ayuda de Elena me ha permitido estar consciente de ello y así remediarlo. Me servirá para toda la vida.  

A nivel de la pareja, es imposible saber si hubiéramos sobrevivido como pareja o no sin acudir a Tina y Elena, pero lo cierto es que nuestras terapias nos han permitido convertir nuestra crisis en algo positivo, y sin su ayuda dudo mucho que hubiera sido el caso. Nos han enseñado que es posible resolver y superar lo que en un principio puede parecer irremediable, imperdonable, etc. Gracias a ellas hemos podido identificar los problemas, aprender de dónde venían, cómo corregirlos y cómo evitar caer en el mismo error. No hay ni la menor duda en que hemos cambiado positivamente como personas y como pareja, hemos crecido mucho y estamos mucho más felices y más fuertes, nuestra relación es mucho más sólida. De hecho, hoy en día estamos a punto de casarnos, mientras hace dos años cuando acudimos por primera vez al Centro Atenea estábamos a punto de separarnos… ¡creo que esto lo dice todo!

Hacer una terapia implica una gran inversión de tiempo, esfuerzo y dinero, pero sinceramente merece la pena, ya que el beneficio que sacas es muchísimo más grande que cualquier inversión. Para ambos mi pareja y yo ha sido la primera vez que hicimos una terapia, pero estamos de acuerdo en que si por algún problema de pareja o personal fuera necesario en un futuro ninguno de los dos dudaríamos ni un minuto en volver a acudir a la psicoterapia en general, y a la ayuda de Tina y Elena en particular, ya que ha sido una experiencia muy positiva.

¡Gracias a las dos por todo!

MANOLI, AFRONTANDO LA DEPRESIÓN

Mi experiencia con mi psicóloga, "como suelo llamarla”,ha sido gratificante. Todo empezó cuando yo tenía unos 33 años, siempre con dolores musculares y mis lloros, asistí a que me dieran masajes, fui a hacer acupuntura, me trataba mi médico de cabecera y todos me decían lo mismo, "tienes una depresión" yo no creía en esas cosas, pero no había nada que me ayudara. Me recetaron las pastillas de la depresión pero no me funcionaban y mi doctora me dijo que necesitaba ayuda de un psicólogo, me dió la tarjeta del Centro Atenea y tal como me la dieron la dejé en el tarjetero hasta que un día tuve una crisis y mi marido llamó al Centro.

Elena era mi psicóloga, "dura al principio", pero tengo que agradecerle que lo fuera, a veces iba sin saber que contarle, pero cuando te ponías enfrente de ella todo lo que tienes dentro te lo saca, era muy duro a veces… ahora que he terminado con mis terapias tengo que agradecerle a Elena lo que hizo conmigo, gracias a ella terminaron mis dolores y mis llantos, la vida se ve de otra manera  aunque tenga que seguir unas pautas.

Gracias Elena

SOFIA, ABUSOS SEXUALES EN LA INFANCIA

Mi nombre es Sofía y tengo 43 años. No me ha sido fácil llegar hasta aquí, cada año vivido hasta el momento ha estado condicionado por la desgraciada infancia que me tocó vivir.

Soy víctima de abusos sexuales. Mi etapa escolar estuvo impregnada de tocamientos continuados, maltrato psicológico y miedo, mucho miedo. La directora de la escuela religiosa a la que yo acudí durante nueve años, me lo puso muy difícil. Fue tanto el horror que viví durante los primeros cuatro años de mi “puesta en el mundo” que mi mente tuvo que abrir un compartimento y encerrar en él toda la porquería que esa horrible mujer me había instalado.

Ese compartimento hace casi dos años se abrió, la porquería que había en él se pudrió y necesitaba una buena limpieza, no tuve más solución que empezar a limpiar y profundamente.

Yo ya conocía a Agustina Merino,  tiempo atrás acudí al centro Atenea y seguí una terapia para superar una hiperactividad que me había conducido a tener una salud deficiente.

Cuando estuve frente a Tina de nuevo no podía creer lo que me estaba sucediendo, deseaba que me dijera que las imágenes  que se agolpaban en mi cerebro fueran meras ilusiones grotescas y que las olvidaría. No fue así, todo era real y a medida que avanzaba en la terapia me di cuenta de que todo cobraba sentido, ¡cuánto sufrimiento acumulado en mi existencia innecesario!

He estado un año  y nueve meses acudiendo al centro Atenea; he trabajado muy duro junto a Tina Merino, hemos tenido que rescatar de mi inconsciente los recuerdos que jamás pude soportar y, analizarlos en mi presente. Esto ha sido muy duro, pero necesario.

Después de depositar mi infancia donde corresponde, en mi memoria, y después de reconocerme como víctima de abusos sexuales y sobreviviente de los mismos no tengo más que palabras de agradecimiento hacia mi terapeuta:

Muchas gracias por tu profesionalidad y sensibilidad Tina.

Sofía, 8 de febrero de 2011   

JUANI, SUPERAR LA AGORAFOBIA Y LOS ATAQUES DE ANSIEDAD

Comenzaré mi relato haciendo alusión, a una de las frases que me dijo Elena, mi psicóloga, y que se me clavó a fuego, " Juani, yo soy como un cirujano, para curarte tengo que abrirte, y eso duele, para luego poder cerrar y cicatrizar".

Nunca se me olvidará esa frase porque como ella dijo mis primeros meses de terapia fueron horribles, pero tuvieron un buen final.

Llegue a manos de Elena después de haber pasado por diversos trastornos psicológicos, todo empezó a los 16 años cuando caí en la anorexia, con sus pertinentes ingresos, donde no sabían hacer otra cosa mas que drogarme y tenerme encerrada y humillada, más tarde bulimia, y a los 20 años cuando parecía tener todo superado, me sobrevino un cuadro de ansiedad con agorafobia, vamos el pack completo, jejeje...

Aún así seguí en manos de psiquiatras y mas psiquiatras a cada cual peor. Un día después de un grandísimo ataque de pánico, de estos que no se van así te tomes todos los ansiolíticos del mundo, tuvimos que llamar a un médico de urgencias, nunca me olvidaré de el, cuando llegó exploté y empecé entre lagrimas a hablar y hablar y más hablar, entonces me recomendó seguir una terapia psicológica, nunca me lo había planteado, pero ya no tenía nada que perder, y así es como llegué al Centro Atenea, y di con mi ángel, Elena.

Como dije con anterioridad, el principio fue muy duro, ver que no vivía en ese mundo de color de rosa que yo creía y que me estaba haciendo tanto daño, hubiese tirado la toalla en la segunda o tercera sesión, pero no lo hice y gracias a las pautas, los consejos y el trabajo maravilloso que hizo Elena conmigo, conseguí salir de esa espiral que me estaba destruyendo.

Nunca podré agradecerle a mi psicóloga todo lo que ha hecho por mi, la paciencia infinita que tuvo conmigo, le agradezco incluso la caña que me metía en ocasiones y que llegaba a hacer que la "odiase" entre comillas, pero era lo que necesitaba.

Ahora soy una persona totalmente nueva, sin esos miedos, independiente, con mis propias ideas, más madura, más segura de mi misma, más serena,..., he aprendido mucho muchísimo en estos años de terapia, y eso ya no me lo quita nadie.

Yo por mi experiencia personal, lo recomiendo a todo aquel que tenga un problema y se le esté yendo de las manos, considero que es lo mejor que he podido hacer en mis 31 años de vida, ponerme en manos de buenos profesionales.

Acabo dando otra vez las gracias a Elena, alguien que me acompañará seguro toda mi vida porque como ya dije sus frases se graban a fuego y en algún momento necesito volver a recordarlas, y no puedo olvidarme de Tina, su compañera, que aunque no me trató, cada vez que llamaba angustiada por alguna cosa y ella me cogía el teléfono, siempre tenía palabras amables y de sosiego para mi.

Gracias chicas.

CARLOS, UN CASO DE DEPRESiÓN MASCULINA

SUPERAR MI SENSACIÓN DE NO EXISTIR

Es muy difícil explicar una terapia y las razones que te llevan a ver a una psicóloga pero lo voy a intentar. En mi caso, me sentía muy deprimido. Pasaba mis días sin ganas de hacer nada, tenía crisis de angustia, me costaba levantarme por las mañanas, ya no me gustaba pasar tiempo con mis amigos, mis momentos con ellos me aburrían, no le cogía el teléfono a mi madre. Me sentía totalmente perdido, peor aun, muy a menudo me decía que si estuviera muerto daría lo mismo ya que no me sentía vivo. Es una sensación horrible.

Siguiendo los consejos de una amiga, acudí al Centro Atenea, perdido, asustado y vergonzoso. Aquel día, no sabía lo que le iba a contar a Elena, aunque admitía que me sentía totalmente perdido y sin recursos pero bueno, de una sesión a otra, llegué a contarle mi vida y llegamos a poner palabras a las cosas que me hacían sentir tan inexistente.

Fue un proceso largo y doloroso pero instructivo y enriquecedor. Para hacer una terapia exitosa hay que estar preparado para remover lo que duele, remover una y otra vez antes de sacarlo y deshacerte de ello. Pero si superas el proceso, te prometo que es imposible volver atrás. Es imposible porque lo ves todo muy claramente, entiendes lo que va mal y eso te da control sobre tu vida. Este control me ha permitido hacer los cambios importantes y dolorosos que necesitaba para tener una vida y hoy, no es que sólo tenga una vida pero progresivamente, voy teniendo la que me toca.

NOA, MIS PROBLEMAS CON LOS HOMBRES

Tengo 38 años y hace muchos años que fui a terapia por primera vez.

 
Fui por primera vez a terapia a los 26 años. Inicialmente fui por un problema sexual: un buen día dejé de tener orgasmos sin razón aparente (al menos para mí). En aquel momento tenía una relación con un chico que tenía un trastorno obsesivo. Durante la terapia empecé a ver cosas que antes no había querido ver; me había hecho su problema mío y estaba librando una batalla que no me tocaba, olvidándome completamente de mí. Yo estaba anulada como persona y solo vivía para él y para que se encontrase mejor. Sin darme cuenta me había convertido en alguien que no conocía y que no me gustaba. Esta relación me llevó a caer en la ansiedad, pero con ayuda de la terapia poco a poco empecé a ver que si no me quería a mi misma estaba perdida y que podía apoyar a mi pareja (sin olvidarme de mí), pero no de manera incondicional, sin que me diese nada a cambio, tal como él necesitaba. Con ayuda de mi terapeuta, puede dejar esta relación enfermiza en la que yo misma me había metido y mi vida cambió: volvió a mí la fuerza y la determinación que poco a poco había perdido durante todos los años que estuve aguantando esta situación.
 
Pero, mi terapia no acabó aquí... Ahondando en mi infancia, en mi relación con mis padres y en mi manera de ser y de ver la vida, me di cuenta que debía cambiar algunos aspectos para conseguir madurar y vivir más a gusto conmigo misma. Mi padre es una persona muy exigente a la que le cuesta mucho expresar los sentimientos tanto a nivel verbal como gestual y esto ha hecho mucho daño a mi autoestima. Como broche final a esta primera etapa de terapia hable con mi padre de nuestra relación, cosa que yo sola no habría conseguido nunca. He de reconocer que en aquel momento no estaba preparada para nada más.
 
La primera etapa de esta terapia fue muy dura porque no fue fácil verbalizar ideas y sentimientos que llevan tiempo escondidos. Hubo mucho días que lloré en compañía de mi terapeuta, pero con su ayuda poco a poco se fueron colocando las piezas del puzzle hasta que llegó un momento en el que las lágrimas dieron paso a las risas... Mi terapeuta se convirtió en esa "amiga" imparcial que escucha atentamente cuando le cuentas algo, que no te juzga, que solamente está a tu lado ayudándote a ver las cosas desde diferentes puntos de vista. La verdad es que me dio mucha pena acabar la terapia porque sabía que iba a echar de menos a mi "amiga".
 
La segunda vez que fui a terapia (hace 2 años) fue a raíz de que mi marido (ex-marido actualmente) se fuera de casa diciéndome que nos quería mucho (a mí a mis 2 hijas), pero que en casa sentía que se ahogaba y que necesitaba estar sin nosotras para poder aclarar sus ideas. Volví a terapia para tratar de entender qué estaba pasando y finalmente me sirvió para darme cuenta que él no quería tener una familia convencional y que la responsabilidad que ello conllevaba le iba grande. Me di cuenta que no era el hombre que yo pensaba y de lo decepcionada y engañada que me sentía. Después de medio año de que se marchase de casa y ayuda de mi terapeuta cogí fuerzas para pedirle el divorcio. En el momento que tomé esta decisión acabé la terapia, porque, a diferencia de la primera vez, en este caso yo no tenía ningún problema conmigo misma.
En ambos casos, la terapia me ha servido para: quererme, madurar, sentir la vida y hacérsela sentir a las personas que me importan, aprender lo importante que son las palabras y los gestos de cariño con los que te rodean, valorar los pequeños detalles del día a día y a vivir el momento. También he aprendido que, pase lo que pase, cada día sale el sol.
 
Quiero dar gracias las terapeutas del Centro Atenea por haber entrado en mi vida y haber sido para mí un consuelo y un motor para la mejora.
 
MARTA , AFRONTANDO FOBIAS Y MIEDOS

Para mí acudir a una terapia psicológica era algo casi "tabú". Según mis esquemas para resolver los problemas que van surgiendo en la vida no era necesaria la ayuda de ningún psicólogo. Hasta que un día mis recursos no fueron suficientes para seguir adelante.

Después de terminar la terapia siento que me conozco mucho más, que he aprendido muchas cosas sobre mi vida pasada y presente y, sobre todo, siento que mis posibilidades de ser feliz han aumentado porque he disipado muchos miedos, he descubierto cosas que no conocía de mí misma, he resuelto problemas y he aprendido a defenderme de muchas cosas que me hacían infeliz.

Ahora considero la terapia psicológica como un recurso al que recurrir cuando las cosas se ponen difíciles. No sé si en el futuro volveré a necesitar ayuda psicológica, pero me tranquiliza saber que las terapias psicológicas existen ¡y funcionan!.

CRISTINA, SUPERAR LA RUPTURA DE PAREJA

Mucha gente me dice que las terapias no son necesarias, y yo siempre pongo el ejemplo de una muela picada: puedes esperar a que se caiga por sí sola, con el riesgo de que la caries pase a otras muelas; puedes arrancártela con unas tenazas, un método rápido pero muy doloroso con el consiguiente riesgo de infección; o puedes decidir acudir a un dentista: el resultado está prácticamente garantizado. Basta con sustituir la muela picada por trauma, depresión, emociones incontroladas…

Tras una ruptura de pareja, mi vida se desmoronó. Como dice la canción, me di cuenta de que había construido mis castillos sobre pilares de sal y de arena. Es difícil pasar página, dejar de sentir rabia, empezar de cero, dar un nuevo sentido a la vida. No es agradable quitar escombros y tirar a la basura restos de tu vida que sabes que no volverán. Pero si quieres construir de nuevo, hay que limpiar el terreno, y cuando está liso hay que descubrir qué quieres levantar: ¿una casa, un apartamento…? Es duro, es triste, es agotador, pero la terapia ayuda a hacerlo realidad de la forma más rápida y eficaz posible (que no fácil), y no sólo eso, ahora sé que estoy construyendo sobre unos buenos cimientos. Es difícil vivir una vida propia sin sentirse mimetizado con tu pareja, con tus amigos o con tu familia. Pero gracias a mis propios recursos sigo luchando cada día por ello, para que si se me vuelve a romper un pilar, no se me caiga el castillo entero.

He aprendido a manejar mis herramientas, porque he descubierto que las tenía, y porque ahora sé que no pasa nada si a tu alrededor todo el mundo construye apartamentos, pero tú quieres una cabaña. Uno tiene que descubrir qué quiere y vivir su propia vida.

Parece tan fácil, no voy a decir que la terapia haga milagros para que seas feliz el resto de tu vida, pero en mi caso he aprendido a conocerme, a plantar cara ante lo que no me gusta, a no conformarme porque es lo que hay, a descubrir mis facetas malas y buenas (esas que a veces olvido con demasiada facilidad cuando las cosas no van bien) y he aprendido a disfrutar de los momentos buenos y a superar los malos sin que se desmorone nada.

En mi caso, la conclusión de mi terapia en el Centro Atenea podría ser esta: independientemente de si tienes o no amigos, familia o pareja, uno siempre se tiene a sí mismo, y todos, cada uno a su manera, somos importantes y maravillosos. Si no me crees, que te lo descubran Elena o Tina.