Mi hijo es miedoso: ¿Cómo evitar transmitir nuestros temores?

tu hijo es miedoso

9 de septiembre de 2013

Mi hijo es miedoso: ¿Cómo evitar transmitir nuestros temores?

¿Alguna vez has sentido un nudo en el estómago al ver a tu hijo subirse a un tobogán o alejarse unos metros de ti en el parque? Todos los padres temen que a sus hijos les pase algo, pero cuando esa preocupación se vuelve constante, podemos caer en la sobreprotección. A menudo, detrás de un niño temeroso hay padres «hiperresponsables» que, por su propia historia personal o educación, ven peligros donde otros ven oportunidades de aprendizaje. Descubre si tu hijo es miedoso y cómo influyen tus propios temores en su desarrollo, para que puedas ayudarle a crecer con confianza y seguridad.

La trampa de la hiperresponsabilidad parental

Muchos padres justifican su actitud protectora bajo el lema «lo hago por su bien». Sin embargo, esta visión suele esconder una dificultad propia para gestionar la incertidumbre. Los padres que han sufrido pérdidas o que fueron educados en la evitación tienden a magnificar las consecuencias de los actos de sus hijos. Esta actitud excesivamente cuidadosa les lleva a decidir por el niño constantemente, evitando cualquier situación que entrañe el más mínimo riesgo.

El problema es que los niños son espejos: imitan a los adultos que consideran poderosos y sabios. Si interpretas el mundo como un lugar hostil, ellos también lo harán. Como señala la Organización Mundial de la Salud (OMS), el entorno familiar es el primer factor determinante para la salud emocional y la capacidad de resiliencia del menor [abrir en nueva pestaña: Salud mental infantil – OMS].

Las consecuencias de tratar a los niños «como si fueran de porcelana»

Cuando tratamos a un niño con excesiva cautela —desde la cuna hasta el colegio—, le enviamos mensajes de peligro constantes. Esta «protección» tiene efectos secundarios en varios niveles:

  • Sistema Inmunológico: Evitar que toquen el suelo, que se ensucien o que convivan con su entorno impide que su sistema orgánico se inmunice y adquiera defensas naturales.

  • Autoestima y Confianza: Si no dejamos que exploren, no les permitimos cometer errores. Sin errores, no hay aprendizaje. El niño acaba pensando que no es capaz de solventar situaciones por sí mismo, desarrollando una baja autoestima.

  • Gestión Emocional: Al intentar evitarles el miedo, les privamos de aprender a superarlo. La vida ofrece alegría, pero también rabia y tristeza. Si solo conocen la evitación, no sabrán cómo gestionar el espectro completo de las emociones humanas.

En nuestra sección de psicología infantil [abrir en nueva pestaña] profundizamos en cómo estas dinámicas afectan el desarrollo de la personalidad.

Mensajes de peligro vs. Mensajes de seguridad

Es fundamental revisar qué frases utilizamos en el día a día. Decir constantemente «cuidado, que te vas a caer» o «no vayas por ahí» genera un estado de alerta innecesario.

  1. En el parque: Si se cae y no se ha hecho daño, deja que se levante solo. Si necesita consuelo, dáselo, pero transmítele que lo ocurrido tiene solución.

  2. En la escuela: Los padres temerosos suelen avisar demasiado sobre lo que puede pasar en la guardería. Es mejor asegurarles que se lo pasarán bien y confiar en los profesionales.

  3. Nuevos retos: Aprender a nadar o ir en bici son oportunidades para ganar autonomía. Según la Asociación Española de Pediatría (AEP), fomentar la actividad física y la exploración es clave para un crecimiento sano [abrir en nueva pestaña: Prevención de accidentes – AEPED].

¿Cómo actuar para fomentar la autonomía?

Prevenir es necesario, pero «avisar de todo lo que puede suceder» es paralizante. La clave está en permitir que exploren con libertad supervisada. Dejarles ir de colonias o excursiones a partir de los 4 o 5 años es una oportunidad magnífica para que se relacionen y se conozcan a sí mismos fuera del núcleo familiar.

Para los padres, el reto es aprender a convivir con su propio miedo sin transmitirlo. A veces, esta ansiedad parental requiere un espacio de trabajo propio en psicoterapia de adultos [abrir en nueva pestaña] o, si afecta a la dinámica de crianza, en una terapia de pareja [abrir en nueva pestaña].

Acuérdate: les hemos traído al mundo para que vivan con todas las consecuencias, para que vibren y sientan. Dejarles volar un poco es el mayor acto de amor que puedes ofrecerles. Tienes más pautas sobre crianza en nuestras lecturas de psicología [abrir en nueva pestaña].

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