Estrés Postraumático: Cómo identificarlo y superarlo

Imagen conceptual de un puño golpeando la palabra estrés para representar el tratamiento del estrés postraumático.

2 de abril de 2013

Estrés Postraumático: Cómo identificarlo y superarlo

El Trastorno de Estrés Postraumático (TEPT) surge cuando una persona ha estado expuesta a un acontecimiento traumático: un accidente grave, un asalto, un desastre natural o una situación de violencia. No es necesario haber sido la víctima directa; presenciar el evento o ser parte del equipo de rescate también puede desencadenar este trauma.

Síntomas principales del estrés postraumático

Tras una experiencia de este tipo, es común presentar señales que afectan la vida cotidiana. Según la American Psychological Association (APA), estas reacciones se dividen en varias categorías:

  • Recuerdos intrusivos: Imágenes o pensamientos del suceso que aparecen sin querer y generan gran malestar.

  • Pesadillas recurrentes: Sueños repetitivos que reviven el trauma.

  • Flashbacks: Sentir o actuar como si el evento estuviera ocurriendo de nuevo en el presente.

  • Evitancia: Esfuerzos persistentes por evitar lugares, personas o conversaciones relacionadas con el hecho.

  • Hiperactivación: Dificultad para dormir, irritabilidad, ataques de ira y respuestas exageradas de sobresalto.

¿Cuándo el estrés deja de ser una reacción «normal»?

Es natural sentir miedo, culpa o rabia durante los primeros tres meses tras el suceso. El cerebro necesita tiempo para procesar el impacto. Sin embargo, la Organización Mundial de la Salud (OMS) destaca que si el malestar persiste más de un mes y provoca un deterioro significativo en el área laboral o social, es fundamental buscar ayuda profesional.

¿Por qué unas personas desarrollan estrés postraumático y otras no?

La aparición del estrés postraumático depende de nuestra forma de procesar la realidad. Las personas que perciben el mundo como un lugar seguro y bajo control pueden sentirse más desorientadas cuando una catatofre rompe esa creencia. Al evidenciar que la inseguridad puede manifestarse en cualquier momento, surge una crisis de confianza tanto en el entorno como en las propias capacidades.

Pautas para volver a la normalidad tras el trauma

Superar un trauma no significa olvidar, sino integrar el suceso en la historia de vida sin que el dolor nos paralice:

  1. Habla del suceso: Expresar las emociones con personas de apoyo es vital para procesar lo ocurrido.

  2. No te aisles: Intenta mantener una rutina activa, aunque sea de forma gradual.

  3. Date permiso para sentir: Acepta la tristeza o la rabia. No bloquees los recuerdos; dales un espacio controlado para que fluyan.

  4. Enfréntate a los recordatorios: Evitar los lugares asociados al trauma solo prolonga el miedo.

  5. Cuida tu cuerpo: Prioriza el descanso y la alimentación sana para ayudar a tu sistema nervioso a recuperarse.

Si sientes que el futuro se presenta desolador, en Centro Atenea te ofrecemos un espacio seguro para trabajar el estrés postraumático y recuperar tus ganas de vivir.

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